Pandemia alimentaria

Agroindustria con nuestra Bio Diversidad

El 93% de la riqueza en el mundo la tienen personas mayores de 50 años. Una oportunidad de negocio es coger nuestra biodiversidad y convertirlas en productos de anti edad, salud y belleza. Hacer AGROINDUSTRIA CON NUESTRA BIODIVERSIDAD. Tenemos riqueza en SuperAlimentos y de ahí hacer Alimentos Funcionales. Hoy son un negocio económicamente rentable. Además de garantizar nuestros alimentos para el futuro.

Se prevé crisis mundial de alimentos. Según la FAO Colombia tiene el potencial para ser una de las 7 despensas alimentarias del mundo. Es el país más biodiverso por km2. En AL es el 3ro con mayores recursos de agua, diversidad climática y tasas de precipitación anual; esto gracias a la influencia de los 2 océanos, tierras sedimentarias de origen volcánico, bioma amazónico y mayor exposición al sol al año.

Según la FAO “Latinoamérica tendrá crisis de alimentos en el 2030”. Un informe del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones en Agrobiotecnología (Isaaa), dice: “es evidente que la producción de alimentos tradicional por sí sola no permitirá alimentar a 9.000 millones de personas en 2050”. Esto dicho antes del Covid-19.

Colombia tiene más de 35.000 especies vegetales identificadas, sin identificar 6.500, prospectadas alrededor de 700 y sólo le hemos generado valor solo a 112 especies, 29 con alto potencial antioxidante. Somos el 1% de la tierra, Europa con el 7%, tiene solo 7.000 especies y le han generado valor a 6.800 especies. Dos ejemplos:

· Esteroles femeninos. Después de los 40 años las mujeres dejan de producir esteroles que ayuda en la producción de progesterona, algunos de los efectos es que genera osteoporosis y disminuye el deseo sexual, entre otros. El Moriche es la planta que más produce esteroles femeninos. hoy se paga a $37 USD litro, actualmente es comida para animales en nuestra tierra. Hay un mercado enorme, la mitad de la población, más la comunidad LGTB.

· Antioxidantes: Una de la más importante fuente es el ácido ascórbico o Vitamina C, si comparamos: Un vaso de 100cc, de jugo de naranja, que es de la India, produce 120 unidades de ácido ascórbico; la misma cantidad de Jugo de Arazá produce 700 unidades y el mismo vaso de Camu Camu, produce 2.800 unidades, estos dos son nativos, nuestros y no los consumimos.

La importancia de los SuperAlimentos. Según la FAO, los súper alimentos conquistarán el planeta, puesto que para el año 2024 se estima que el comercio neto de súper alimentos de América Latina alcanzará los 60.000 millones de dólares. Los SuperAlimentos son alimentos con componentes beneficiosos para el cuerpo humano, su consumo ha contribuido a cambiar los hábitos alimenticios, por lo tanto, están presentes en casi todas las dietas nutricionales efectivas. Los SuperAlimentos son cultivados bajo principios de sostenibilidad y promueven una alimentación global protectora del medio ambiente. Tenemos un avance muy importante con Sacha Inchi, nuez de nuestra Amazonía de las más importantes fuentes de proteína y Omega 3.

Desnutrición Infantil[1], en Bogotá el 18% de los niños tiene desnutrición crónica, atender este segmento más que una oportunidad se convierte en una necesidad y obligación. Está en nuestras manos.

Carlos Bernal

cb@viared.co 310 877 6417

[1]https://www.superalimentos.club/pandemia#h.owmcjw49qcyv

Seguridad Alimentaria bajo la Pandemia de COVID-19

La pandemia del coronavirus repercutirá en un incremento del hambre y la pobreza en los países de Latinoamérica y el Caribe. El principal problema es garantizar el acceso a los alimentos de la población que está cumpliendo con las medidas de protección para evitar la propagación del virus; lo más delicado está en los que han perdido su fuente de ingresos.

Una persona sufre inseguridad alimentaria cuando no tiene acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana (FAO et al, 2019).

188 millones de personas en América Latina y el Caribe se encontraban en inseguridad alimentaria antes de la aparición del Covid. La expresión más extrema de inseguridad alimentaria es el hambre que en 2018 afectaba a 42,5 millones de personas en la región.

Se observó un incremento en la subalimentación en Sudamérica, que entre 2014 y 2018, pasó de 19 millones a 23,7 millones de personas, o de 4,6% a 5,5% de la población. De las tres subregiones, Sudamérica concentra el 55% de los subalimentados en la región. En Mesoamérica se observó una reducción y el Caribe experimentó un estancamiento.

Seguridad alimentaria bajo pandemia FAO.pdf

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En 2019, la región registró 18,5 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda a causa de factores económicos y climáticos (Food Security Information Network, 2020). Este conjunto de población se concentró en ocho países. Se estima que 9,3 millones de venezolanos padecían inseguridad alimentaria aguda en el país, al igual que 1,2 millones de venezolanos migrantes a Colombia y Ecuador.

Los países con mayor prevalencia de personas que sufren hambre en 2018 fueron Haití (49,3%), Guatemala (15,2%), Nicaragua (17%), Bolivia (17,1%) y Venezuela (21,2%). En relación al número de personas con hambre (millones), Venezuela (6,8), Haití (5,4), México (4,7), Perú (3,1), Guatemala (2,6) concentraban más de la mitad de los subalimentados de la región.

“El hambre y las distintas formas de malnutrición puede ser particularmente severas en algunos territorios al interior de los países. Por ejemplo, en Belice, Colombia, Guyana, Honduras, México, Panamá y Perú, existen territorios donde la desnutrición infantil es de más del doble que el promedio nacional. Y en las zonas rurales las cifras de retraso en el crecimiento son considerablemente mayores que en las zonas urbanas, llegando a alcanzar diferencias mayores al 50% en Belice, Bolivia, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam”. Detalló el informe de la FAO.

Las medidas de política que pueden desarrollarse para enfrentar la reducción de la capacidad adquisitiva para acceder a los alimentos de ingresos son diversas, y gran parte de ellas están siendo implementadas por los países de la región:

  • Programas de apoyo nutricional para madres en edad fértil y niños menores de cinco años de edad.

  • Continuidad de las comidas a los estudiantes que participan de los programas de alimentación escolar.

  • Expandir los programas de protección social para facilitar el acceso a alimentos y proteger los ingresos de los grupos más vulnerables de la población.

  • Promover hábitos de consumo saludable.

Se deben tomar decisiones de política pública que puedan mitigar el impacto de la pandemia, la CELAC recomienda declarar la alimentación y la agricultura como actividades esenciales o estratégicas, de interés público, en el marco de la pandemia de COVID-19.

En Bogotá 18% de los niños sufren desnutrición crónica


A partir del “Balance de la última década, Primera infancia en Bogotá” dentro del programa Bogotá Cómo Vamos y la Fundación Éxito, presentado a finales de 2019, datos antes de la pandemia Covid-19, encontramos cifras alarmantes sobre la desnutrición crónica de niños y niñas menores de 5 años, que para este documento nos referimos solamente como niños.

Al término de esta década analizada en Bogotá, los casos de desnutrición crónica en menores de 5 años fueron de 29.965 y de prevalencia del 17,6%. Lo más preocupante es que en este decenio estudiado solo se redujo un 3,3%. Es decir, no estamos haciendo lo suficiente para atacar un drama tan grave para una sociedad como lo es no tener comida suficiente para los niños, el futuro de nuestra sociedad.

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En otra fuente, la Encuesta Nacional de Situación Nutricional en Colombia (ENSIN, 2015), el 10,8% de los menores de cinco años presentaron retraso de talla en Colombia y el 13,02% en Bogotá. Al comparar esta cifra en el mismo año, vemos una diferencia del 3,5%; esto se da porque la información es del Sistema de Vigilancia Epidemiológica Alimentaria y Nutricional –SISVAN- que tiene como fuente de información la notificación de niños atendidos en instituciones de salud y educación públicas y privadas.

En el cumplimento de las metas establecidas para Colombia desde los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), Bogotá presentó una disminución de la prevalencia en la desnutrición crónica en 3,3%, igual que el país, pero no cumplió el compromiso de reducir 8% en niños menores de 5 años para el año 2015 (CONPES 3918, 2018).

“La desnutrición infantil es el resultado de la ingesta insuficiente de alimentos (en cantidad y calidad), la falta de una atención adecuada y la aparición de enfermedades infecciosas. Detrás de estas causas inmediatas, hay otras subyacentes como son la falta de acceso a los alimentos, la falta de atención sanitaria, la utilización de sistemas de agua y saneamiento insalubres, y las prácticas deficientes de cuidado y alimentación. En el origen de todo ello están las causas básicas que incluyen factores sociales, económicos y políticos como la pobreza, la desigualdad o una escasa educación de las madres.” (UNICEF, 2011, p. 7)

En la primera infancia se dan los cambios fundamentales para el ser humano, la alimentación es determinante, la lactancia tiene efectos definitivos a lo largo de la vida. Se han identificado los primeros 1000 días del niño contados desde la gestación como un periodo crítico para prevenir la desnutrición, contar con mejor salud y el desarrollo intelectual actual y futuro

La desnutrición infantil genera implicaciones económicas a largo plazo y afectan el desarrollo del país, porque disminuye la productividad, genera costos adicionales en salud y educación. “El retraso en talla se relaciona con el nivel de desarrollo de un país, pues también trae consecuencias a nivel poblacional, afectando a futuro la productividad laboral, y por ende el desarrollo económico del país” (FAO, 2017).

América Latina en los últimos 20 años ha disminuido la natalidad e incrementan los adultos mayores de 65 años, nuestra población envejece. ¿Si no cuidamos de la primera infancia que futuro tendrá nuestra sociedad y que posibilidades tendremos en la construcción de un mundo mejor, más justo e incluyente?

Entonces, ¿qué hacer? Es por lo anterior que venimos trabajando con los SuperAlimentos como alternativa de nutrición, Tenemos una riqueza incalculable en alimentos muy nutritivos y ricos en antioxidantes, que nos serviría para tener a nuestra población bien alimentada, especialmente nuestros niños, además para ser una verdadera potencia exportadora de SuperAlimentos, porque esta problemática es global. Esperamos hablar menos y hacer más, nuestra primera infancia lo exige. TENEMOS QUE ACABAR CON LA DESNUTRICIÓN INFANTIL.